Estatuas

Imagina que en un cuarto, se encuentran todas las estatuas de aquellos ídolos que por alguna hazaña sobresaliente se ganaron el honor de ser labrados y admirados por mí. A lo largo de mi infancia, no construí tantos como los hice ya más grande… grave error, lo que en un principio era una temporada para romperlas se convirtió en una temporada de confusión por no saber si eran reales o no.

Con respecto a la manufactura de las mismas, no es por nada, pero realmente me quedaban increíbles, tan perfectamente labrados que parecía la persona misma quien se encontraba al frente tuyo; tal vez esa sea una de las tantas razones por las cuales ver caer a mis estatuas, duele tanto. Ellas son mis heroínas y por ellas daría la vida, pero ¿qué hago cuando se de su inminente caída? A veces trato de rehacerlas a pesar de que estoy conciente del material de cual fueron hechas y me ha funcionado. Pero hoy, no tuve tanta suerte y se me fue de las manos. Delante de mí una de mis estatuas, uno de mis héroes, se desquebrajó. Lo peor de todo es que técnicamente se había roto tiempo atrás pero yo lo negaba; ni modo, era de los que mas quería, era de mi familia, era de las estatuas a la cual veneraba más.