Letras ¡buenas tardes!

Si hablan a la extensión 3153, una voz masculina, atrayente, y sexy seguro les contestará. Se trata de Rou, que cuando no esta atendiendo el circo se encuentra en un cubículo de tres x cuatro m2 frente a una computadora en donde tiene abierto el msn, bajando una que otra rolita y al final, trabajando (ahm, diablos esa no es buena referencia para alguien que quiera contratarme..)

Yo mismo se que no se trata de un trabajo del cual dependa mi futuro pero si lo esta marcando y de muchos colores. Dentro de los colores cálidos, encontramos las mil y un ocasiones en que después de que entra una visita al cubículo (que comparto con mi jefa) es pasada por las tijeras sedientas de crítica constructiva de mi compañero de junto (que es un profesor). Junto con él tratamos de mejorarle la vida al que por desgracia se atrevió a profanar la tierra de aquellos que nos creemos semidivinos y que si tenemos un error, es mínimo. La bofetada elegante por parte de mi vecino, aderezado con el humor negro de mi jefa, hacen el platillo exquisito para adictos a la buena crítica como yo.

Si hablamos de los colores fríos como el morado y café, están las largas jornadas de trabajo. Aquellos días en que todo mundo te llama y parece ser que no pueden funcionar sin haber hablado antes contigo. Existen mails que con gusto respondería, pero ¡porque diablos tiene que estar sonando todo el día el teléfono justo cuando estoy más ocupado! Lamentable y/o afortunadamente no me queda de otra que amablemente contestar: Letras ¡buenas tardes!