La Cita de Jélica (2a parte)

Creo que ha habido demasiada curiosidad por parte de los bloggers por saber cómo le fue a Jélica en su cita con el Raz; lo cual me da mucho gusto, porque me da entender que es una de las chicas queridas por el público que asiste al circo. Y para narrarles de viva voz como le fue, esta conmigo la protagonista del cuento de hadas blogger: Jélica!

Jélica: Ja gracias, realmente fue bastante divertido salir con uno de los admiradores que tiene una en el circo. Para empezar yo no conocía personalmente a Raz, solo por mensajitos que me dejaba en el Tag y en los comentarios del circo. Y cual fue mi sorpresa ver que se estacionaba una camioneta pick-up roja frente a la carpa. Al principio pensé que se trataba del granjero que nos trae la paja para los animales del circo, pero no podía haber sido porque el sr. Eulalio llega todos los viernes muy puntual. Entonces me quedé en la puerta viendo (obviamente yo ya estaba arreglada) y era él!, un chico (bueno, no tan chico) bien parecido con unas flores que por más que trataba de esconderlas en su espalda no podía. Tocó el timbre y para no verme tan urgida me tardé un poco en abrirle y zas! me lanza las flores a la cara como queriéndome sorprender y todo el polen se roció sobre mi fresco maquillaje. Primer punto malo pensé, pero traté de no darle importancia y disponerme a pasar un excelente rato junto con él, y así fue, el disco que traía en su camioneta “Pa raspar el huarache” traía las mejores cumbias que jamás había escuchado antes. La verdad es que me no me gustan tanto como a Ágata pero la forma en que las tarareaba Raz me divertía mucho.

Cuando llegamos al restaurante italiano (mi favorito) me encontré con que estaban esperándonos desde la entrada (pobre Raz, espero que no haya gastado mucho), me ayudaron a bajar, me acompañaron hasta la mesa y nos atendieron de muy buena gana, lo único que no me gustó mucho es que estuviera un monigote ahí parado atrás del Raz para ver que se nos ofrecía; sentía que me observaba las piernas por la falda que llevaba (supongo que Raz no se dio cuenta).Durante la comida estuvimos platicando de cada uno de nosotros, de nuestras infancias y de lo que hacíamos en nuestros trabajos, pero si no hubiera sido por el pequeño eructo producido por el gas de su vodka con agua mineral, la comida hubiera sido muy monótona.

Pero aquí viene lo bueno, después de la sobremesa me dijo que si íbamos a caminar por ahí, pero estaba tan llena que si daba un paso más le devolvía el capaccio entero, entonces le sugerí que nos fuéramos al cine, y terminamos viendo los ?thunderbirds? por dios! No puedo creer que haya hecho una película de los monitos que tienen cables por todas partes, pero ya ven como son los hombres, obstinados y necios en cuestiones de arte. Saliendo del cine le pedí si me llevaba al circo para poder cambiarme e irnos a bailar (así es, tuvimos una cita muy..completa) y oh my good, se trataba del mejor bailarín de la bloggosfera, es más, le dije que lo iba a poner en engorda y a hacer ejercicio para mandarlo de stripper a insurgentes.

Se hacía tarde y el tiempo de regresar al circo se acercaba; pero algo me decía que todavía no era el momento y es que me tomó muy suavemente de mis hombros y me susurró -quiero volverte a ver. No le contesté, ni le hablé el resto de la noche, me llevó de vuelta, me bajé de su camioneta y le di las gracias con una sonrisa. Creo que me gustaría volverlo a ver.

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