Piez como pez

Cualquiera puede saber si ha tenido un día largo, ya sea por el tiempo que estuvo en el trabajo/escuela, por el número ovejas que contaba sin poder dormir, o por que “ese momento” nunca llegó. Mi caso es diferente, puedo saber si un día fue largo porque me duelen los pies de tanto estar parado o sentado, cualquier que sea el caso, debí de haber estado en alguna de esas dos formas. Así que cuando llego al circo me quito los zapatos, los calcetines y ando descalzo por toda la arena disfrutando de semejante libertad primitiva. La mayoría de la gente se asombra porque puedo estar descalzo en el pasto, en los charcos, en la banqueta caliente o en el lodo sin enfermarme y todo se lo debo a mi abuelita que desde pequeño me dejaba en el jardín trasero a tomar mis baños del sol sin cosa alguna que sofocara los pequeños pies del entonces, pequeño cirquero

Señora: ¿Cómo es posible, se va a enfermar, mírelo nomás, debería de ponerle zapatos

Abue: No déjelo asi esta bien

Años mas tarde, sigo sin tenerlos, o al menos trato de no jactarme de tener los mejores enfrente de toda los demás para decir ¡miren aquí estoy! Probablemente sea una de las causas por las que a veces le caiga mal a la gente o viceversa, pero no me gusta estar por encima de los demás, al menos no en un plan en que pueda fastidiarlos, creo que tengo los pies bien plantados en el suelo, ¿o será en la pared?