Con ustedes: ¡El O-G-T!

Hoy fue el último día para pagar la tarjeta de crédito y como tal, había una larga fila para llegar a la única caja abierta del banco de la escuela. Lo único que me quedaba era esperar y observar la fauna que nos encontrábamos esperando.

A la entrada del banco se encontraban unos muchachos jugando entre ellos: forcejeos, apañes y pequeños golpes eran lo único que hacían, pero a la persona que se encontraba enfrente no le pareció y les ordenó que dejaran de jugar. Los chavos le contestaron que no lo estaban molestando y que no afectaban a terceros pues solo estaban jugando entre ellos. -A mi me molestan, así que voy a tener que llamar a los policías para que hagan algo con ustedes- contestó. Y así fue, trajeron a los polis y se los llevaron a “asesoría académica”.

Poco tiempo después, avanzó la fila y el señor se encontraba con una cara de satisfecho que me dio asco. Seguramente pensaba que estaba haciendo lo correcto, que sancionar a ese chico por hacer lo que se le da la gana lo iba a hacer mejor persona o en su caso mejor cristiano.. para mi no fue un acto de valentía lo que hizo, al contrario, creo que fue lo más deshonesto y vil que presencié ese día. Y seguramente lo supo cuando le eché esa mirada de pocos amigos por semejante acto. Ni hablar, no todos estaremos en el cielo.