Black Circus & Black Cats

Cuenta la leyenda que hace muchas, muchas lunas, se encontraba un circo a las afueras del pueblo; se trataba de una gran carpa negra con adornos dorados en las esquinas y banderas de forma triangular en la punta más alta de cada una de las carpas. Nadie sabía realmente como fue que llegó o de donde provenía, simplemente la gente del lugar sabía que “estaba ahí” y por alguna razón no se preguntaba razones de semejante estructura.

A diferencia de los circos comunes, el Circo Negro (como era conocido entre la gente) no hacía promoción alguna entre las calles de la ciudad para ser visitado, simplemente por las noches se podía escuchar a varios kilómetros de distancia, las risas del público, el rugir de los leones y con los aplausos, terminaba la sesión de ruidos extraños a los cuales los lugareños ya estaba acostumbrados.

Pasaron años y la gente seguía escuchando los mismos ruidos en la noche hasta que el rugir de los leones se cambió por el llanto de un bebé… la gente asombrada se dirigió hacia el circo con cierto escepticismo de lo que pudiera ocurrir. Abrieron la carpa, y en la arena principal, iluminada por el magno reflector, se encontraba una cuna rodeada de una manada de gatos negros. Uno, dos, cinco, quince, veinte, treinta y tres gatos negros rodeaban el aposento del pequeño, todos quietos, viendo al bebé acurrucarse entre sus sábanas.

Al notar la presencia de la gente, el ejército felino se volteó hacia ellos para defender cualquier intromisión a la cuna. La gente no tuvo de otras más que salir despacio y sin hacer mucho ruido para no despertar al pequeño .

Pasaron los años y la gente no volvió ir al circo más que en aquella ocasión; las tareas de cada uno hicieron que día tras día se olvidaran de aquél suceso y vieran al circo como una construcción más de aquél pueblo que estaba en desarrollo.

El tiempo pasó y por las noches se continuaba escuchando el rugir de los leones, los aplausos y algo más: el ronroneo de varios gatos afuera del circo, así pues, el pequeño tuvo que administrar no solamente a los animales del circo sino que también estar al tanto de su hermanos para convertirse así en : el pastor de gatos.



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Servicio a la Comunidad

El Black Circus, preocupado por el continuo entretenimiento de su público y por los problemas que atañen al mundo entero propone atacar dos situaciones que son de interés general a través de una acción:

* Combate el hambre y la pobreza de un solo golpe: ¡cómete a un pobre!

-aplausos-

Gracias y buen domingo

ZZZzzzZZZ

Las vacaciones invernales han llegado para el cirquero y con ellas el periodo de hibernación que consiste en: comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer coger comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer comer dormir dormir dormir domir dormir dormir dormir dormir dormir dormir dormir dormir dormir domir dormir dormir dormir dormir dormir dormirdormir dormir dormir domir dormir dormir dormir dormir dormir dormirdormir dormir dormir domir dormir dormir dormir dormir dormir dormir.

Y es que es normal a esta edad, si como, me da sueño y cuando despierto me da hambre.. además uno se debe de preparar para el próximo periodo escolar/laboral del año siguiente, cuando de todos los lujos mencionados anteriormente soy privado y termino tan fregado como los que verdaderamente trabajan y estudian.. ni hablar, así es esto.. la gente.. que .. zzii.. (trabaja) no… se.. queda.. domirda, bueno… a veceZZZZzzzzzZZZZZzzzz

Cops

Como buen samaritano cirquero que soy, cualquier pedido de ayuda es respondido y en esta ocasión le tocó al cuate de un amigo. Él esta desempleado desde hace ocho meses y no ha podido sufragar sus deudas desde entonces, por lo que esta vendiendo todo lo que tiene en su departamento; entre esas cosas encontramos un gran equipo de sonido de cátalogo y una televisionzota que me tuve que llevar en el cirquero-movil en la noche. Todo iba bien hasta que a lo lejos vi una camioneta que me “veía” raro. No le tomé mucha importancia hasta que estaba a una cuadra del circo:

Policías: A VER ESE COCHE ORILLESE PORFAVOR!

Rou: ¿ah?

Afortunadamente mi cuate iba atrás de mi y no me dejó solo en la batalla:

Policías: ¿Es ud de la zona jóven?

(4 patrullas estacionados a mi alrededor)

Rou: Si, de hecho estoy a una cuadra de “mi zona”

Policías: ¿Y esa tele? ¿es suya ?

Rou: Pues no oficial, es de una amigo

Policías: Y que hace a estas horas con ella

Rou: Me la voy a llevar mi casa

Policías: A perfecto, es que ud sabe como esta la cosa y nada mas queríamos rectificar

Rou: Ah, noo pues al contrario, yo les agradezco que esten al pendiente

Policías: Que pase buena noche joven

Rou: Gracias igualmente

Osea no entiendo, si no hubiera sido de la zona sería un SOSPECHOSO EN POTENCIA (¿?) que no puede haber rateros en mi “zona” (¿?). En verdad que hay cosas que jamás terminaré de entender..

Leaving on a jet plane

Los meses pasados he estado en el aeropuerto más veces de las que he viajado en un avión y es que si he estado yendo es para despedir amores, recibir amistades o simplemente “estar en él”. Y es que desde que era un cirquerito, me encantaba acompañar a mi mamá para ver entre la gente si llegaba o no mi padre (en general siempre llegaba). Si había que ir por alguien, ahi me tenían, en primera fila viendo a toda la gente pasar con sus maletas, con esas caras de preocupación y otros nostálgicos porque sabían que regresarían con un asiento vacío… pero simplemente me encantaba!

Hoy en día las cosas siguen siendo iguales: el aeropuerto sigue siendo para mi, la balanza perfecta entre la alegria y tristeza entre una eternidad y una esperanza que se pierden en el despegue diario…

Todos se van o todos llegan pero siempre me encuentro en el mismo lugar..

¿Desanimados?

En un salón común y corriente

Profesora: Niños, ¿que tienen? ¿porque tan apagados? no me digan que estan tristes..

Niños: ………….

Profesora: Ya se, ¿porque no entonamos nuestra tradicional porra de la insitución para alegrarnos un poco? listos..

Profesora: ¿DONDE ESTA MAMÁ?

Niños: NO SE

Pofesora: ¿DONDE ESTA PAPA?

Niños: NO SEEEE

Todos: ¡¡¡¡¡¡¡ ARRIBA EL ORFANATO SAN JOSÉ !!!!!!

Mr. Wazowski

Al estar revisando el circo (si se que lo tengo hecho un desmadre por el tiradero de las placas pero pronto se quitará) me di cuenta de que son varios los espacios que le dedico al tan “sagrado” tráfico, así que recurrí a mis conocimientos de un semestre en la carrera de psicología y llegué a lo siguiente:

Rou.., ODIAS el tráfico!!!

Y efectivamente, no lo soporto, no se como diablos puedo vivir en una ciudad en donde para transportarte una distancia de 5 km hagas 20 min!!! Seguramente se trata de una relación sado-masoquista y es que no puedo negar el placer de manejar de un lugar a otro, pero las aglomeraciones, los claxon..ahg! bueno.. pero a todo esto, ¿cuál es ese templo en donde el cirquero se sienta a meditar acerca de tan importantes reflexiones sobre el tráfico:

Aquí:

Se trata de “mi” VW Sedan 78 que ha sido cuidado con tanto recelo que ha sido mejor criado que yo; ni a mi cuando tenía 6 años (sniff)… hemos crecido juntos; de pequeños me llevaban en él al parque, ahora yo me lo llevo al parque pa´chelear; en él aprendí a manejar y gastar los frenos aprendiendo a hacer “derrapones”, a saber sobre los niveles de agua y aceite, conocimientos que yo sentía que era ya de gente “grande”.

El fiel auto ha recibido tantos apodos como anécdotas en las que ha participado:

*Vascocho: En un festejo de fin de semestre terminé tan dañado que me sentí como Hanzel y Gretel y dejé un caminito en la avenida pero no precisamente de migas de pan..

*Coche de payasos: Es algo obvio, pero no se imaginan la capacidad de almacenaje que tiene estos autos

En fin, ha sido bautizado como el “Chicharito” y recientemente como Mr. Wazowski por mi buen amigo Niño Diablo, pero su hora de jubilación esta cerca y con ella la despedida de recuerdos teen del cirquero…

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