Ayudamos a ayudar

Creo que fue hasta los quince años que me di cuenta del mundo en el que vivía, tal vez un poco antes pero no lo recuerdo; supe que debido a que las estaciones están invertidas, veía la moda de otoño-invierno de Brasil por E! en plena primeravera mexicana, que gente por más jóven que es también puede morir o de cómo a esa edad juegamos a ser adultos.

Desde entonces, también me he preocupado por la demás gente, por “el otro”, por lo que los fenómenos naturales y gente con problemas han sido el pretexto ideal para ayudar en cuanto en mi dependa. Así pues, unos amigos y yo estábamos viendo la manera en ayudar a unos chavitos de diversos orfanatos:

Amigo X: ¿Porqué no vamos con los chavitos del orfanato San José?
Amigo Y: Porque ellos lo tienen todo
Rou: Claro que no, no tienen amor
Amigo X: Jajaja no tienes madre, para eso vamos, para hacerles pasar un rato agradable
Amigo Y: No, aparte, los del San José son como los fresitas, varias organizaciones los ayudan, en realidad estan bien
Amigo X: Ja ya me los imagino todos uniformados, camisas con cuello alzado blanco, corbatas rojas..
Rou: Y cantando: Y soy rebeldeeee porque no tengo a mis papás yo soy rebelde…
Amigos X y Y: ¿Nunca has temido por la posibilidad de irte al infierno?